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10 formas de crecer en la amistad con Jesús y María

Por: Berna490 | Publicado: 12/07/2016 05:55 |

10 formas de crecer en la amistad con Jesús y María



Jesús es el verdadero propósito de nuestra existencia y los santos siempre hacen énfasis en que la Virgen es el atajo al corazón de Jesús


El fin último de nuestra vida es saber amar y seguir los pasos de Jesús, que nos dijo “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Jesús es el verdadero propósito de nuestra existencia. Él da sentido a todo lo que sucede en nuestras vidas, nuestras alegrías y tristezas, éxitos y fracasos y la muerte. Nuestra Señora está siempre cerca de Jesús. Los santos siempre hacen énfasis en que la Virgen es el atajo hacia el corazón de Jesús.

Las siguientes 10 sugerencias, son una forma de cómo podemos crecer a diario en la amistad con Jesús y su Madre María, a fin de ser felices en esta vida, así como en la vida futura.

1. Evitar el pecado.

El enemigo mortal de la amistad con Dios es en realidad el pecado, sobre todo el pecado mortal. En una de las meditaciones de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio dice que debemos estar dispuestos a morir antes que ceder al pecado mortal. El lema de Santo Domingo Savio antes de su primera Comunión fue “prefiero morir antes que pecar”. Santa María Goretti prefirió ofrecer su vida en lugar de ceder a un pecado contra la virtud de la pureza. Por unanimidad, los mártires escogieron la muerte sobre el pecado o negar a Cristo. La Iglesia ya está siendo perseguida y podría ser llamada a la gloria del martirio. ¡Que la gracia de Dios en nosotros nos haga triunfar!

2. Conocer a Dios.

No podemos amar a Dios si no lo conocemos. ¿Cual es la mejor manera de conocerlo? La lectura y meditación de la Palabra de Dios. San Jerónimo dice: "La ignorancia de la Palabra de Dios es desconocer a Cristo". Utilice el método de la “Lectio Divina” que el Papa Benedicto XVI sugirió en uno de sus documentos acerca de la Palabra, éste consiste en cinco pasos

Lectura: Leer muy despacio el texto bíblico, releerlo y conocerlo más profundamente
Meditación: reflexionar y pensar profundamente acerca de lo que Dios te dice a través de esa palabra
Contemplación: permanece en silencio interiorizando en tu corazón lo que la Palabra te ha mostrado, deléitate contemplando a Jesús hablándote en cada página de la Biblia
Oración: habla con el Señor y comparte con Él lo que resuena en tu corazón
Acción: Comprométete a poner en práctica lo que ha aprendido.
Al vivir este método de oración, el resultado final será una Transformación, como dice San Pablo: “ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Galatas 2,20)

3. Leer la vida de los Santos.

Adquiere el hábito de la lectura de la vida de los santos. Los santos eran amigos confidentes de Dios, los héroes de Dios. Creemos en la comunión de los santos. El Catecismo nos enseña que los santos nos pueden ayudar de muchas maneras, pero especialmente dos:

El poder de intercesión, puedan orar por nosotros, así como presentar nuestras oraciones a Dios.
Los ejemplos a imitar. Nacieron con el pecado orinal y eran pecadores, pero con la ayuda y la gracia de Dios, vencieron la debilidad humana y vivieron vidas de virtud heroica, que todos estamos llamados a seguir.
San Ignacio de Loyola recibió muchas gracias en su camino de conversión mediante la lectura de la vida de los santos.

4. Vivir en la Presencia de Dios.

Un secreto de muchos santos para crecer en la amistad con Jesús es el esfuerzo diario de vivir en la presencia de Dios. Debemos llegar a ser más conscientes del hecho de la omnipresencia de Dios, Él está en todas partes en el universo. San Pablo nos lo recuerda: "En Él vivimos, nos movemos y existimos" (Hechos 17,28). El hermano Lorenzo insistió en que el esfuerzo de vivir constantemente en la presencia de Dios es un camino seguro a la santidad. Santa Teresa de Ávila afirmó que pecamos porque nos olvidamos de la presencia de Dios.

5. Preguntarte “¿Qué haría Jesús en tú lugar?”.

Esto está relacionado a vivir en la presencia de Dios, es un esfuerzo diario para imitar a Cristo y su Madre María. Uno de los libros más famosos que haya sido escrito es la Imitación de Cristo de Thomas Kempis. Nuestra aspiración y anhelo diarios deben ser de imitar a Jesús y María. Pregúntate constantemente "¿Qué haría Jesús en esta situación?" ¡Esta es una gran pregunta! Aceptemos el desafío y también vamos a añadirle ¿qué haría María? Que siempre tengamos a Jesús y a María ante nuestros ojos como nuestros modelos.

6. Vivir una vida penitencial.

A pesar de que va en contra de la carne y de nuestra naturaleza humana debemos tratar de vivir un estilo de vida penitencial. Si realmente amamos a Jesús, entonces debemos estar dispuestos a sacrificarnos por amor a Él y salvación de las almas inmortales; debemos leer la vida de los santos como nuestros modelos y ejemplos de esta vida penitencial. Jesús mismo nos lo recuerda "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga" (Mateo. 16,24b)

Si no tenemos el hábito de practicar la penitencia, hay que empezar con algo pequeño y construirlo. Los atletas, por ejemplo, empiezan con pequeñas cosas: mejorar su respiración, aumentar su fuerza de voluntad y continuan añadiendo otras más. Todos estamos llamados a ser atletas de Cristo, para correr la carrera y recibir la corona merecida que es la gloria eterna del cielo. Una vida de comodidad, ocio y pereza no armoniza con el seguimiento de Cristo.

Apenas entrar en una celda de Carmelita hay una cruz sin el cuerpo de Jesús en ella. ¿Por Qué? Debido a que la monja Carmelita está llamada a tomar la cruz y vivir una vida de negación de sí misma por amor a su esposo místico, el Señor Jesús.

7. Ser misericordioso y aprender a perdonar.

Es imposible vivir sin ser herido por otros. Hay dos reacciones al ser herido por los demás: la venganza y rencor, o perdón y misericordia. Si queremos ser agradables a Jesús y María, la mejor manera es elegir el camino difícil del perdón y la misericordia. Jesús nos desafía: “Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso" (Lucas. 6,36). El poeta Inglés Alexander Pope reitera el mismo tema: "Errar es humano, perdonar es divino". Un elemento clave en el perdón es hacerlo de inmediato. La Palabra de Dios nos recuerda: "No se ponga el sol sobre vuestro enojo" (Efesios 4,26). Esto es especialmente pertinente para los esposos y las esposas en la vida matrimonial.

8. Tratar de servir a los demás.

No tratar de ser servido; más bien, buscar oportunidades para servir a los demás. San Pablo, una vez más nos recuerda en: "La felicidad está más en dar que en recibir" (Hechos 20,35c). La Beata Madre Teresa de Calcuta, la fundadora de las Misioneras de la Caridad nos anima a hacer lo mismo en una breve declaración desafiante: "Dar hasta que duela".

Por supuesto, mirar a Jesús en la cruz y contemplar sus heridas es el ejemplo más sublime de dar; ¡Él dio todo, incluso hasta la última gota de su preciosa sangre por amor a ti, a mí y por todos! ya sea que elijamos una vida cristocéntrica de servicio o una vida egocéntrica de autoglorificación. Te recomiendo leer Mateo 25, 31-46, en este poderoso pasaje, tienes una lista de las obras de misericordia corporales ¿Cuál de estas obras de misericordia corporales crees que Dios te está desafiando a llevar a cabo en este momento?

9. Practicar la Acción de Gracias.

Uno de los sentimientos más agradables que pueden fluir desde el corazón humano es el de la acción de gracias. El salmista nos manda con frecuencia a: "Dar gracias al Señor porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia” (Salmos 136,1). En la Última Cena, Jesús tomó el pan y dio gracias. En realidad, la palabra griega "Eucaristía" significa "acción de gracias". ¿Cuánto Jesús sufrió después de la curación de diez leprosos y solo uno volvió a darle acción de gracias? (Lucas. 17, 11-19)

Shakespeare en su obra “Macbeth” ofrece sus palabras de sabiduría sobre la ingratitud: "Más doloroso que el diente de una serpiente es el de un niño desagradecido". El famoso escritor medieval Meister Eckhart lo resume: "Si la única oración que alguna vez hiciste fue la de acción de gracias a Dios, esto sería suficiente"

Por lo tanto, no es sorprendente que San Ignacio de Loyola declarara que la esencia del pecado es la ingratitud. Que Dios llene nuestros corazones con una expresión desbordante de gratitud.

10. Aprender a caminar con María.

En las oraciones que decimos al finalizar el Santo Rosario, la Salve, oramos: "Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra..." En medio de las pruebas, aflicciones, incertidumbres e inseguridades de la vida, inmersos en tiempos de confusión moral y agitación política, sumergidos en tiempos de guerra, sufrimiento y derramamiento de sangre constante, debemos levantar nuestros ojos con gran esperanza y confianza hacia la Estrella del mar. Esta bella imagen y el poema escrito por el Doctor Melífluo (El Doctor boca de miel), San Bernardo de Claraval, nos anima a confiar en que la Virgen está ahí, para ayudarnos a pasar las tormentas de la vida y llevarnos de forma segura al cielo. Por lo tanto, como peregrino en su viaje al cielo, no caminas solo si caminas con María, hablas con María, imitas a María y amas a María. De hecho ella será tu vida, tu dulzura y tu esperanza.

Autor: Fr. Ed Broom, OMV

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