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DIEZ “M-DIOS” PARA ALCANZAR LA SANTIDAD

Por: Berna490 | Publicado: 03/08/2016 06:26 |

DIEZ “M-DIOS” PARA ALCANZAR LA SANTIDAD

La escalera que lleva al Cielo
Presentaremos un elenco de ideas que comienzan por la letra –M— para luchar y conseguir la santidad. El objetivo que este escrito quiere alcanzar es suscitar nuevas energías de santidad y una participación activa en el llamamiento de Cristo: “Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.” (Mt 5, 48) No demoremos más, ¡empecemos hoy!

  1. MAPA/GUÍA DE VIDA. Quien viaja en tierras desconocidas sin mapa, sistema de navegación o sin destino acabará en lugar equivocado. ¡Esto es sentido común! Sería más fácil y práctico, conseguir un sistema de navegación, enchufarlo, seguir las indicaciones y llegar a nuestro destino sin ningún tropiezo y demora. Nuestra vida en la tierra también tiene un sentido y finalidad, y esta guía se refleja con esplendor y claridez en el Evangelio. San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y nos legó los Ejercicios Espirituales también nos ofrece una guía para llegar a nuestro destino, el lo que el llama “Principio y fundamento” (Ejercicios Espirituales #23) Ahí está asentada la mirada antropológica y el sentido del hombre: “El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su alma” El texto clásico catequético de la Iglesia católica lo expresa de una forma muy parecida: “Somos creados para conocer a Dios, amar a Dios, a servir a Dios en esta vida y para la dicha eterna con Dios.” Por lo tanto, que nuestras palabras, pensamientos y trabajos lo hagamos con miras a Dios y al cielo. Este debe ser nuestro guía y proyecto de vida.
  1. MEDITACIÓN. Sin una profunda vida de oración, nuestra vida espiritual es superficial, mediocre, tibia e inactiva. Esa no es la voluntad de Dios. El Libro del Apocalipsis afirma y advierte, “Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mí boca.” ¡Palabras fuertes! Cada día, debemos dedicar un tiempo para Dios, meditando silenciosamente Su Palabra. “La Palabra de Dios es lámpara para nuestros pies, y una luz para nuestro camino” dice el Salmista. Nuestro modelo es la Virgen Santísima; leemos en el Evangelio de San Lucas dos veces que Nuestra Señora meditó la Palabra de Dios en su Inmaculado Corazón; primero, cuando los pastores fueron a adorar al Niño Jesús y dos cuando el Niño Jesús fue ayado en el templo después de tres días. Jesús hace hincapié en la importancia de la Palabra de Dios cuando refutó a Satanás: “No solo del pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”
  1. MISA Y LA SANTA COMUNIÓN. No solo debemos meditar la Sagradas Escrituras todos los días, sino que debemos anhelar y tener hambre y sed por Jesús el Pan de vida. Si es posible, vaya a la santa Misa todos los días y comulgue con fe, devoción y un amor creciente. El el Padre Nuestro rezamos: “Danos hoy nuestro pan de cada día.” Podemos darle a este pasaje una interpretación eucarística; en el Padre Nuestro nuestra plegaria es recibir el Pan de Vida en la Santa Comunión todos los días. De hecho, no hay gesto más grande sobre la faz de la tierra que el ser humano puede hacer que recibir a Jesús, el Pan de vida con un corazón rebosante de amor. Hágalo, ¡no se arrepentirá!
  1. MISERICORDIA. Jesús nos manda: “Sean misericordiosos como es misericordioso vuestro Padre celestial.” La misericordia es una avenida de doble mano, es decir, si queremos recibir y sumergirnos en la fuente inagotable de misericordia, debemos ser misericordiosos con otros, especialmente con las personas que viven en nuestra propia casa. La caridad empieza en casa! En este Año de Misericordia, les queremos altamente recomendar la obra clásica El Diario de la Divina Misericordia en mi Alma de Santa Faustina Kowalska. Jesús la llamó la secretaria de su misericordia. Que Dios nos ayude a todos ser secretarias de la misericordia, beneficiarios de su misericordia, apóstoles y ejemplos vivos de Su misericordia, misioneros y “iconos” o imagen viviente de Cristo misericordioso. La misericordia es el atributo más grande del Sagrado Corazón; Dios se apiada de la miseria moral del pecador. En el ocaso de nuestra existencia seremos salvados solo por la infinita misericordia de Dios. “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.” (Salmo 117)
  1. MESA; BENDECIR LOS ALIMENTOS. Redescubramos la importancia de fortalecer nuestras familias valorando y apreciando la hora de comer. Antes de tomar nuestros alimentos, debemos pedir a Dios que nos acompañe a la mesa, y debemos hacer una corta oración y bendecir los alimentos y dar gracias a Dios. Cada miembro de la familia – los esposos y los hermanos – disfrutarán mutuamente su de la grata compañía. Cuando estén alrededor de la mesa, permita que cada persona hable libremente, se atento y escuche. El acercamiento y los lazos afectivos que se forman en la familia. Jesús se sentó a la mesa con sus amigos; nosotros somos llamados a sentarnos a la mesa con nuestra familia. Una sugerencia más: aprovechen este corto tiempo que pasan juntos, apaguen la televisión, la radio, teléfonos y todo tipo de aparatos electrónicos; estas cosas perjudican la unión familiar.
  1. MORTIFICACIÓN. La vida espiritual se puede comparar a un ave que está por prender vuelo; no podrá volar al menos de que use sus dos alas. Un ave con una sola ala nunca alcanzará la cima de las alturas, se quedará aleteando en el piso dando solo pequeños saltos. De igual manera, en la vida espiritual necesitamos dos alas para volar y alcanzar la cima de la santidad que Dios quiere que alcancemos. ¿Cuáles son estas dos alas? Una es la oración ferviente y la otra es la práctica de la penitencia o mortificación. Es decir, estamos llamados a vivir una vida de sacrificio. Jesús dijo con palabras inequívocas: “Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.” Si jamás ha vivido una vida de penitencia o mortificación, empiece por renunciar a cosas pequeñas para fortalecer su fuerza de voluntad; y poco a poco ofrezca algo más para ejercitar sus “fuerzas o músculos espirituales”
  1. MANSEDUMBRE. Una de las cualidades más excelsas del corazón de Jesús es su mansedumbre. Jesús, hablando de su Sagrado Corazón dijo: “Venid a mí todos los qe estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mi que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.” (Mt 11: 28-30) La mansedumbre no es debilidad, sino fuertes emociones bajo control. La persona mansa practica la paciencia continuamente aún cuando nos encontramos con las cruces y pruebas más difíciles. Jesús es nuestro modelo supremo. La persona mansa no es cortante, brusca, sarcástica, grosero, descuidad o carente de atención. La persona mansa tiene gran respeto por toda persona con quien se cruza porque reconoce que todos son creaturas de Dios cuyo destino es el cielo.
  1. MISIONERO: UN ESPÍRITU MISIONERO. Si amamos a Dios, debemos amar lo que Dios ama – la salvación de las almas. Las últimas palabras de Jesús antes de ascender al cielo fueron: “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.” (Mt 28: 19-20) El Santo Padre, San Juan Pablo II fue posiblemente el más grande misionero el pasado siglo, incluso, del milenio. En su encíclica, dice, La Misión de Cristo Redentor, el Papa impulsa y desafía a los fieles, a ser parte de la misión evangelizadora de la Iglesia. Ya que a partir de nuestro bautismo, todos somos llamados a ser misioneros y al recibir el sacramento de la confirmación, el obispo llama al recién confirmado a defender y difundir la fe. En este mismo encíclica, San Juan Pablo II afirma en su encíclica, La misión de Cristo Redentor, que las grandes metrópolis se han convertido en “países de misión” para lanzar la labor evangelizadora y la actividad misionera. Imploremos al Espíritu Santo que nos infunda una serena audacia que nos impulse a transmitir el evangelio en las grandes ciudades que se han convertido en las “nuevas fronteras de evangelización”, ya que todos tenemos la responsabilidad trabajar la gran cosecha de almas para el granero celestial; ¡el CIELO!
  1. MEDIOS: LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN MODERNOS. Vivimos en un mundo en que la tecnología marca el ritmo de nuestra vida, la tecnología la podemos usar para el bien o para el mal, para nuestra santificación o para nuestra condenación. En materia de productos portátiles y todo tipo de aparatos electrónicos, ¿cuántas horas dedicamos a ellas? Cómo podemos utilizarlos para la salvación de las almas? Pida al Espíritu Santo ¿cómo puede dedicar mis fuerzas evangelizadoras utilizando los medios de comunicación? Los medios que tenemos son los siguiente: la televisión, la radio, YouTubes, audios (podcast), Instagram, Facebook, artículos blog, libros, folletos, photos, imágenes religiosas – todo esto lo podemos usar para el bien o para el mal. ¿Cuál de ellos podría utilizar para promover el Reino de Dios y acercar almas a Dios. Santo Tomás de Aquino resalta esta verdad: ¡El valor de una sola alma supera el valor de todo el universo!
  1. MARÍA – NUESTRA VIDA, DULZURA Y ESPERANZA. En medio de las tempestades y tormentas de la vida, debemos fijar nuestros ojos, nuestra mente, nuestros corazones a María, STELLA MARIS – La Estrella del Mar¡ El Doctor de la Iglesia y Doctor melifluo san Bernardo enamorado de Cristo y Nuestra Señora como la Estrella más luminosa en el firmamento. Si en medio de la tormenta alzamos la mirada y fijamos nuestros ojos en Ella, la barca de nuestra alma no se volcará o hundirá, sino navegará seguramente hasta llegar al puerto de salvación – a la patria celestial. Por lo tanto, hagamos un esfuerzo decido y firme de conocer a la Virgen María, hablar con Ella, confiar nuestras tristezas y nuestras alegrías, invocarla, confiar en ella, imitarla, amarla y morir en sus brazos. “…jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorado tu asistencia y reclamado tu socorro, haya sido abandonado de ti…” (Acordaos – Oración de San Bernardo)

Por lo tanto, lea y medite estas diez pautas – Diez `M’ – en relación con su vida espiritual. Por no se quede en la reflexión, póngalas en práctica! Si lo hace, su vida espiritual florecerá y llenará el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María de alegría. Mis queridos hermanos, que maravilloso don se nos ha dado Dios; LA VIDA. Vivámosla plenamente en el servicio de Dios para un día descansar en el corazón de la Santísima Trinidad!
Stella Maris

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