Globered
Consigue tu propia pgina web
DAME TU
VOLUNTAD
Imagen relacionada
Y TOMA LA MA
0 0 0

CORAZON DULCISIMO DE JESUS.

Por: Berna490 | Publicado: 01/12/2014 15:49 |

Oración al Sagrado Corazón de Jesús

Oh
Corazón dulcísimo de Jesús!, el más santo, más tierno, más amable y
bondadoso de todos los corazones. ¡Oh Corazón víctima de amor!, eterno
gozo del Empíreo, consuelo del mísero mortal y esperanza última de los
desterrados hijos de Eva: oíd, benigno, nuestras súplicas y lleguen a
Vos nuestros gemidos y clamores.

En
vuestro amoroso seno, dulce y cariñoso, nos acogemos en la presente
necesidad, como confiado se acoge el niño en el regazo de su querida
madre, convencidos de que hallaremos en Vos todo cuanto actualmente
precisamos; porque vuestro amor y vuestra ternura para con nosotros
sobrepasan sin comparación los que tuvieron y tendrán todas las madres
juntas para con sus hijos.

Acordaos,
¡oh Corazón entre todos el más fiel y generoso!, de las magníficas y
consoladoras promesas que le hicisteis a Santa Margarita María Alacoque
de conceder, con generosidad y liberalidad, especiales auxilios y
favores a todos los que recurriesen a Vos, verdadero tesoro de gracias y
misericordia. Vuestras palabras, Señor, han de cumplirse: antes pasarán
el Cielo y la Tierra que vuestras promesas dejen de realizarse.

Por
eso, con la confianza que le puede inspirar un padre a un hijo suyo muy
querido, nos postramos ante Vos, y con la mirada fija en Vos, ¡oh
amoroso y compasivo Corazón!, humildemente os rogamos accedáis propicio a
la plegaria que os hacen estos hijos de vuestra dulce Madre.

Presentad,
¡oh amabilísimo Redentor!, a vuestro Eterno Padre las heridas y llagas
que en vuestro cuerpo sacratísimo recibisteis, en particular la del
costado, y nuestras súplicas serán escuchadas y nuestros deseos
satisfechos. Si
lo quisierais, decid solamente una palabra, ¡oh Corazón Omnipotente!, y
en seguida experimentaremos los efectos de vuestra virtud infinita,
porque a vuestro imperio y voluntad se sujetan y obedecen el Cielo, la
Tierra y los abismos.

Que
no sirvan de obstáculo nuestros pecados y las injurias con las cuales
os ofendemos, para que dejéis de compadeceros de los que claman a Vos;
sino más bien, olvidándoos de nuestra ingratitud y perfidia, derramad
con abundancia sobre nuestras almas los inagotables tesoros de gracia y
misericordia que en vuestro Corazón se encierran, para que después de
haberos servido fielmente en esta vida podamos entrar en las moradas
eternas de la Gloria, para cantar, sin fin, vuestras misericordias, ¡oh
amante Corazón!, digno de suma honra y gloria, por los siglos de los
siglos. Amén.

Comenta